¿Cómo se hace un parapente?
Es tan sencillo como hacer un hijo. Bueno, quizá sea algo más elaborado que eso... Sin duda requiere de algo más de tiempo! Además de la indispensable cuota de amor, un parapente está construido con una variedad de tejidos a base de Nylon y otras fibras sintéticas, que en su mayoría provienen de otras actividades como la náutica o el alpinismo. En definitiva, un parapente está compuesto por cientos de trozos de tela, cintas y cuerdas cortadas y cosidas entre sí de forma tal que, al inflarse con el viento, forman una inverosímil ala, semejante en varios sentidos a la de un avión, y que permite, por sus cualidades, las maravillas que describiremos más adelante.
En sus primeros años, el parapente era obra e ingenio de apasionados. En talleres consistentes en una maquina de coser, tijeras y algunos carretes de hilo, el artesano cortaba y cosía, probando, ensayando y modificando una y otra vez hasta lograr resultados satisfactorios. Hoy en día existe una industria del parapente más o menos desarrollada. Los diseños se trabajan en sistemas informáticos especialmente desarrollados para estos menesteres, los prototipos se construyen con notable precisión y son ensayados por expertos pilotos de pruebas con décadas de experiencia, mientras que los productos que llegan a los parapentistas de todo el mundo son fruto de una línea de producción organizada, y pasan rigurosos procesos de control de calidad.
En definitiva, en nuestros días, un parapente es una aeronave cuyo diseño y construcción son altamente especializados.